Un pasito más

Hace cosa de un año empecé a usar un Fitbit, un monitor de actividad física que entre muchas otras cosas me cuenta los pasos que hago por día, frecuencia cardiaca, quema de calorías y hasta mi sueño. La verdad es que el uso del Fitbit vino a completar una inquietud que yo tenía por incrementar mi caminata diaria, en mi trabajo paso casi todo el día sentada frente a una computadora, lo que no me está preparando para un viaje que estoy planeando y que implicará caminar unas 8 horas al día.

Fitbit

En febrero de 2017 camine 30,000 pasos en un día

Según los expertos caminar 10,000 pasos al día contribuye a la salud del corazón, así que esa se volvió mi meta diaria (alrededor de 7 kilómetros). Empecé muy bien, todos los días alcanzaba mi objetivo de pasos. Además, puedes competir con otros usuarios, que en este caso son varios compañeros de mi oficina, lo que elevaba el reto y la  motivación. Eventualmente dicha motivación empezó a decaer, al principio algunos días dejaba de caminar y por lo tanto contar mi actividad, luego por semanas en las que simplemente ignoraba el dispositivo, hasta dejé de participar en los retos para evitar la pena de quedar en el último lugar.

 

Pase varios meses cuestionándome sobre mi meta de caminar, ¿realmente era ir a ese viaje en el que pasaría muchos días caminando y caminando? No entendía por qué, si es algo que quiero hacer desde hace un par de años no lograba comprometerme a mejorar mi condición física. Entonces, un día mientras trabajaba en el diseño de este blog me di cuenta que el viaje es un componente muy importante de mi proyecto de vida mediante el cual estoy ejerciendo mi vocación, ¡bingo¡ de pronto el caminar tomó otro matiz, ya no es cumplir los pasos del día, ganar un reto o caminar en un viaje, caminar es mi proyecto de vida.

Y desde entonces, con la claridad de mi meta, me alineo a ella en mi día a día: me levanto más temprano a hacer ejercicio y empezar a contar pasos, camino después de cada comida, en mi oficina uso el baño que está dos pisos abajo (eso me suma casi 100 pasos por ida al baño, más el plus de la escalera), en el centro comercial busco el estacionamiento más lejano, uso las escaleras en lugar del elevador, dejo mi auto y me voy caminando al cine o al supermercado, cualquier oportunidad es buena para caminar, porque caminar no sólo es un pasito más, ¡es mi vocación de vida¡

¿Y si te alineas a tus metas?

¿Y si sí…?

 

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