Uno pequeñito por favor

Andaba de viaje y solo traía dos pares de zapatos, uno de ellos era un par de tenis, cada día intercambiaba  zapatos, pero los  tenis me estaban molestado en el empeine, ya llevaba varios días así, como no tenía muchas opciones de cambio pensé en comprarme unos nuevos, sin embargo pocas veces es buena idea estrenar zapatos durante un viaje y más si la intención es caminar con ellos la mayor parte del día.

Anduve así por varios días, ¿qué pasaba? No eran tenis nuevos, ya los había usado en un viaje de quince días donde también había caminado mucho y eso no me había pasado, cada mañana que me tocaba usarlos me los ponía igual que siempre.

En algún momento del día en que me estaban molestado, me senté a mirarlos y me pregunté ¿qué puedo hacer diferente con lo que tengo en este momento que sólo es este par de tenis? Y se me ocurrió aflojar las agujetas.

Sin imaginarme esa fue la respuesta, un pequeño cambio que de hecho parecía evidente pero yo no podía ver y menos hacer, ese pequeño cambio hizo una gran diferencia en mi viaje ya que a partir de ese momento caminé sin molestias en los pies y recuperé mi ritmo.

Cuando volví a caminar a gusto pensé en pequeños cambios que podía incorporar en mi vida y que como dicen en el Coaching: con un pequeño movimiento de volante puedes dirigir el auto a un lugar completamente distinto, que si sigues en línea recta (como la aleta de compensación ver aquí ) un cambio pequeño puede tener un gran impacto. La verdad, para mí es más sencillo ir haciendo pequeños cambios que me lleven a un mejor lugar que cambiar de vida (o tennis).

¿Y si haces un pequeño cambio?

¿Y si sí…?

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