El detox de juicios

Además de Coach soy Contadora Pública, esta faceta la ejerzo en una empresa internacional donde estoy a cargo de la administración, llevo varios años desempeñando ese trabajo y la constante en todos ellos es que es una labor en la que me divierto mucho, estoy rodeada de personas dedicadas a la comunicación y por casualidad del destino, muchas de ellas con un gran sentido del humor cargado de sarcasmo, (¿por qué será?).

Por las presiones del trabajo y la fortuna de contar con la Sra. Genevive, (algún día escribiré de ella), nos es muy funcional alimentarnos en el comedor de la empresa, no somos muchos y convivimos tan seguido alrededor de la mesa que se podría considerar que nos conocemos muy bien.

En el grupo nunca falta quien proponga actividades extras al trabajo que son rápidamente secundadas por otros, es por ello que cuando una compañera completó su primer detox varios nos interesamos en hacerlo, ella rápidamente convocó a un grupo que estuvimos dispuestos a vivir la experiencia.

Con temor por el ambiente de trabajo que se podría gestar al estar un cuantioso grupo a dieta, por aquello del mal humor (causado por el hambre), arrancamos ese lunes nuestro detox  de  www.organikadetox.com. La primera sorpresa fue ver que la porción del desayuno inicial era pequeña y más si la comparamos con las que usualmente nos sirve la Sra. Genevive. Al ver lo que nos tocaba consumir ese día no sólo cuestionamos nuestra decisión, sino que además empezamos a pensar que los otros no lo iban a lograr.

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La lonchera para mis alimentos.

Asegurábamos que nuestro compañero que consume más de seis tazas de café al día no podría renunciar a él por una semana, que nuestra compañera de sistemas a la que siempre que vas a su lugar está comiendo de todo, sería incapaz de ceñirse a las porciones y horarios de comida, también juramos que el compañero que se pone muy de malitas cuando no llega su comida (cosa qué pasa bastante seguido) no podría mantener su habitual buen humor con esas porciones, o la que nunca había dejado de comer proteína animal lograría no hacerlo por una semana y menos pensar que la que bebe vino tinto podría dejarlo por una semana.

Y así arrancamos esa semana, con muchas expectativas, echándonos porras y apoyándonos unos a otros. La sorpresa fue que la semana transcurrió con el habitual buen humor y ambiente, el de la cafeína se mantuvo firme y aprendió a disfrutar el té, la de sistemas no sólo se ajustó a las nuevas porciones también modificó sus horarios de comida, la otra compañera no consumió proteína animal y aprendió a disfrutar nuevos sabores, al que su comida siempre llega tarde mantuvo su buen humor plagado de sarcasmo y la del vino no lo consumió esa semana.

Y cuando al lunes siguiente nos reunimos, todos exitosos de lograr nuestro primer detox grupal nos dimos cuenta que, ni nos conocemos tanto como creíamos y que además tendemos a juzgar a los otros en base a lo que vemos, que se nos olvida que la gente no es sólo la parte que nos esforzamos en mirar, así que esa semana además de aprender a comer más sano, tuvimos un detox de juicios.

¿Y si dejas de juzgar?

¿Y si…sí?

 

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