Háblese bonito

Hace unos meses se presentó un periodo de evaluaciones en la empresa en la que trabajo durante el cual todos los colaboradores de la compañía primero hicimos una autoevaluación y luego fuimos evaluados por nuestros supervisores. Cabe mencionar que, dentro de mis funciones me corresponde participar en las sesiones de retroalimentación para contribuir con una mirada externa y de paso apoyar en el establecimiento de metas, ya que por ser Coach sumo al proceso.

Recuerdo que durante el proceso de revisión de las evaluaciones una de ellas llamó particularmente mi atención porque cuando el supervisor describía el gran desempeño del colaborador evaluado, su cara se iba iluminando dibujando en ella una tímida sonrisa.

Su expresión me contagió y me hizo pensar: ¿cuántas veces le decimos a los otros o a nosotros mismos algo positivo? Estamos tan acostumbrados a enfocarnos en lo qué hay que corregir o en recomendar cómo deberían hacerlo mejor que perdemos de vista el reconocer y resaltar lo positivo de las personas.

Incluso me hace reflexionar en como cuando niños, generalmHáblese bonitoente nos educan haciéndonos notar todo lo que no está bien y que debemos cambiar en nosotros, por lo que a veces hasta llegamos a pensar que somos inadecuados para este mundo (al menos eso me pasó a mi) y no sé  cómo tendría que ser eso, lo que sí sé es que hoy cada vez que interactúo con alguien tengo la oportunidad de decirle algo positivo o no, y elijo lo positivo; hablarle a otros y hablarme a mí bonito.

Me acorde del ejemplo de cómo crecería más una flor pisándola o regándola. La elección pareciera lógica pero por si no recuerde: háblese bonito.

¿Y si te hablas bonito?

¿Y si… sí?

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