En defensa de la comodidad

La semana ante pasada asistí a un retiro de Coaching en alkalki  ubicado en Bacalar. El lugar es hermoso y cuenta con todas las facilidades para sentirte como en el paraíso, sin embargo aún y con las comodidades del lugar, el trabajo personal que realicé fue muy intenso y de alto impacto en mi vida, y por lo que escuche también en la de mis compañeras.

En un momento en el que estábamos sesionado en un bellísimo salón con altos techos de paja, yo acomodada sobre un “puff”  caí en la cuenta que estaba trabajando fuertemente con mis creencias y paradigmas en un ambiente muy cómodo; en ese momento me dije “de aquí soy” y hasta me anime a decir en voz alta al grupo que para mí la comodidad es un valor importante en mi vida.

En honor a la verdad no era la primera vez que me daba cuenta de ello, sin embargo si fue la primera vez que me atreví a decirlo en voz alta y compartirlo con otros. Anteriormente me había dado pena externarlo ya que va en contra de varios preceptos de la sociedad en la que crecí y más en el mundo del desarrollo personal en el que me he involucrado.

Frases como -nadie crece en la comodidad- o -ganarte el pan con el sudor de tu sangre-  me han acompañado a lo largo de toda mi vida. Pero hoy puedo reconocer que esas frases me acompañaron y ,lo digo en pasado, porque hoy en conciencia decido que sea distinto y acepto que esa es la forma en que a mí me gusta. Hoy no tengo el menor empacho en buscar activamente espacios y formas cómodas para seguir creciendo.

En defensa de la comodidad, yo puedo avalar el como tener una vida con cierta estabilidad financiera y una familia funcional (en su disfuncionalidad) me impulsaron a buscar un significado y motor en mi vida, que aún y con conflictos que algunos calificarían de “no tan complejos” me he enfocado en resolverlos, salir adelante y crecer.

De hecho, hasta puedo decir que gracias a ese entorno cómodo es que tuve las oportunidades y recursos para hacer terapia, asistir a cuanto curso de desarrollo personal se me presentaba y hasta experimentar con hipnosis y constelaciones, todo ello en harás de ser una mujer más plena y feliz.

He aprendido que puede ser cómodo, puede ser bonito si de cada experiencia y reto saco lo mejor de mí, sigo aprendiendo y desafío mi zona de confort.

¿Y si buscas la comodidad?

¿Y si…sí?

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