Reseña uno: Padella #elgozodetableforone

Me costó trabajo llegar a mi primera cita conmigo de #elgozodetableforone. Como una hora antes de la reservación, mientras dudaba entre quedarme a pedir delivery o ir, me acordé de una noche de jueves en un restaurante de mi ciudad, en la que mientras cenaba con un amigo vi como llegaba una mujer extranjera sola, con tal naturalidad y aplomo, que me dije: así me debo ver yo en cualquier parte del mundo… menos en mi propia ciudad. En ese momento me dije “Si voy”.

Cuando me subí al Uber, ya de camino al restaurant, sentí la alegría de cumplirme, ese gozo de estar concretando sueños, independientemente del resultado, ese saber que cuentas contigo.

Para esta primera experiencia escogí el restaurante Padella en una bonita casa en la colonia San Miguel Chapultepec en la CDMX, con un excelente servicio, donde me recibieron bien, de hecho todos ahí se percibían cómodos con #elgozodetableforone, excepto mi diálogo interno, ese la verdad estaba como a mil pensando en que si ya me había atrevido a ir, cuidara de comportarme correctamente (o sea no equivocarme ¿?). De hecho, ese día experimenté eso de que cómo miras al mundo el mundo te mira. Yo estaba con una actitud delicada cómo cuidando cada uno de mis movimientos y curiosamente eso mismo vi en el servicio para conmigo.

1 padella

Primera noticia de la experiencia: revisé el menú a detalle, no como cuando voy con amigos que por la emoción de estar platicando no pongo mucha atención, pido casi sin mirar y mucho menos me pregunto ¿qué se me antoja comer? Ahora si lo hice y me decanté por una sopa de mejillones y fricasé de pollo. Segunda gran noticia: comí poniendo foco en comer, disfrutando olores, sabores, identificando ingredientes. Para alguien como yo, que cuando come con otros olvida poner atención a la comida, este es un magnífico hallazgo.

Ese día decidí que no utilizaría el celular como una excusa para no estar presente. Solo tome fotos de la comida, una Instagram storie para documentar mi evidencia de avance, y las otras notas las tomé en mi libreta. Esto me permitió realmente estar conmigo. También utilicé ese tiempo para conversar con mis pensamientos, darme cuenta de mis propias conductas, confirmar que me me la paso bien conmigo.

Sin embargo, confieso que en un momento de la velada me distraje y ¡zas! que se activa mi poder de leer mentes y clarito leí como un comensal de la mesa de junto decía “seguro la dejaron plantada”. Afortunadamente me di cuenta, dejé de hacerlo y recordé que esas son mis propias voces de juicio que solo estoy poniendo en otros.

Me gustó la experiencia y me gusté yo. De hecho, ya tengo cita conmigo para comer el sábado. Y si tú no has experimentado una cita para comer contigo, te lo recomiendo ampliamente, y como me dijo mi Coach Juan Carlos, incluso si eres casado y con hijos, regálate un día la experiencia para ti, yo por mi parte seguiré reseñando las mías.

Winepatrol: Terrible que no tengan carta de vinos, te llevan varias botellas a la mesa para que escojas. El mesero no conocía las uvas de los vinos por copa, me ofrecieron blanco, rosado o tinto como si eso fuera suficiente para seleccionar un vino. A favor, puedes catarlo para decidir y la porción de copa es generosa. Me decanté por el tinto Español Mironia con la icónica uva de Ribera del Duero, de intenso frutos rojos que maridaba correctamente con el pollo. El vino, como dice mi amigo Sommelier, cumplió pero no lo tendría en mi cava.

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