No sé

Tengo una malísima costumbre, siempre tengo una respuesta para todo lo que me preguntan (y hasta cuando no me pregunta jeje), aunque no conozca la respuesta busco que contestar y no es que diga mentiras, sino que busco información en mi mente, saco conclusiones o hasta agrego otra pregunta, el punto es que me cuesta mucho trabajo quedarme callada y decir no sé.

Estaba empezando a escribir sobre este tema cuando “casualmente” en terapia hablé de esto. Al parecer, esta costumbre tiene que ver con mi ambiente familiar, un ambiente de mucha cultura en el que no saber era símbolo de debilidad. Ya sabes, esos espacios donde incluso se privilegia el pensamiento sobre las emociones.

Eso sumado al sistema educativo, acentuaron mis ansias de estar siempre lista para responder. Luego empecé a trabajar y pues como una forma de salir adelante utilicé este atributo para forjarme una carrera en el mundo de los negocios.

Y vaya que esto tiene sus ventajas, en algunos ámbitos ha sido una fortaleza. Sin embargo, en otros espacios he descubierto que no decir no sé me hace perderme de la posibilidad de aprender,  de conocer otros puntos de vista y que anteponer una respuesta me cierra la posibilidad de dialogar con otros.

Además, en ocasiones me hace perderme en mi propio diálogo, en lugar de escuchar de otros. Esta es una más de las cosas que le agradezco al Coaching, que me dio el regalo de quedarme callada y aprender a escuchar con el corazón cuando estoy trabajando con un cliente.

Pienso que si a cada reto personal del que no salgo bien librada -o incluso algunas de mis conductas no funcionales- le tengo una respuesta sobre la razón de ese comportamiento, es posible que al no reconocer que no sé, me esté perdiendo de otras formas o posibilidades de cambio.

Y es que decir No sé me abre a la posibilidad de aprendizaje, de ver otras formas que yo no estoy viendo y en ocasiones me estoy cerrando a la opción de escuchar. Además, decir no sé requiere de humildad, de reconocer que no lo sabemos todo y que no siempre tenemos la razón, vaya, reconocer que somos seres humanos comunes y corrientes.

¿Y si te atreves a decir no sé?

¿Y si…sí?

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