Si quiero y que sea mejor

El día de hoy cumplo 20 años de trabajar en la misma empresa, si, veinte. Sé que para mucha gente joven esto puede sonar como algo de otro planeta y que incluso para gente de mi generación es algo poco  común, muy distinto a como fue en décadas pasadas..

Y pensaba que justo cuando ha transcurrido tanto tiempo en algún trabajo o en una relación hay muchas probabilidades de que la rutina y la cotidianeidad estén tan presentes que se puede llegar a trabajar o convivir con el piloto automático sin estar presente.

Justo a la luz de esa reflexión miraba mi trabajo y me cuestionaba si quizá no estaba muy acomodada en ese lugar como para estarme perdiendo de algo más, así que lo primero que me he estado preguntando es ¿quiero seguir ahí?

Después de tantos años ya ubico bastante bien casi todas las aristas de trabajar en este lugar: los claroscuros, lo bonito, lo que me encanta, lo feo y lo que me choca y con todo ello mi decisión es que Si quiero estar ahí al menos un par de años más.

Una vez que tomé la decisión de seguir reconocí que efectivamente había algo de estar en piloto automático  -quizá más de lo que me gustaría reconocer- y que el entusiasmo ya no es el mismo que cuando empecé; y que independientemente que esto puede ser poco productivo para la empresa, el impacto mayor es en mi vida. Quedarme acomodada en la rutina y en automático puede ser el camino más fácil, pero no creo que eso me permita vivirlo en Gozo. Y entonces encontré que la segunda pregunta que tocaba hacer es ¿Cómo quiero que sea?

Me descubrí queriendo que sea divertido, que me permita seguir creciendo y contribuyendo al crecimiento de otros. En pocas palabras, que si me estoy quedando quiero que sea mejor de lo que ha sido los pasados años.

Y descubrí que para que esto suceda no requiero ir a tocar a la oficina de mi jefe y pedirle que me proporcione todo lo que estoy queriendo encontrar en este lugar, sino que depende de mí, de mi  actitud, de mis acciones cotidianas, de retarme a mi cada día, de generarme un espacio divertido, de activar mi curiosidad para aprender formas nuevas y de poner al servicio de otros mis habilidades. Es decir, de que yo lo mire de una forma distinta.

En algunos momentos de la vida he puesto en otros la responsabilidad de mi vida, después esa vida no me gusta y les recrimino. Hoy, como adulta, ya puedo reconocer que soy responsable, que soy la protagonista de mi propia historia y que en mis manos está vivirla en la forma en que quiero hacerlo.

¿Y si te quedas para que sea mejor?

¿Y si…sí?

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