Expandiendo límites

Creo que ahora si vi claramente como expandí mis límites. Estaba en el aeropuerto de la Ciudad de México lista para embarcarme para volar a Sudáfrica, sola. Tengo que confesar que ya estando ahí, viendo el avión sentí miedo, mucho miedo. Intenté que mi mente no me traicionara con pensamientos como ¿y si no llega mi maleta?, ¿Y si pierdo la conexión? ¿Y si me pasa algo estando sola tan lejos? pero no logré acallarla del todo.

Y de repente me encuentro diciéndome: ahora si te pasaste, mira que irte sola a un tour por África, ¿pero qué necesidad? cuando podrías estar tranquila en tu ciudad y segura en tu casa. No es la primera vez que al iniciar un viaje siento un poco de temor, pero esta es la primera vez que dudo en subirme al avión. Vaya, si hasta pensé que sería muy conveniente que cerrará el aeropuerto y yo no pudiera tomar el vuelo, así la decisión de quedarme no sería mía.

Al final me monté en el avión. Pensé que para empezar habría que dar el primer paso y si el miedo es muy grande, vale la pena empezar de a poco. Al fin que la primera escala era a un lugar muy conocido. Eso sí, me quedé con la pregunta que desde que salí de mi casa me asalta la mente ¿Para qué hago esto? ¿Qué es lo que hay detrás de este afán de recorrer mundo?

En cuanto mi avión aterrizó en Zambia y baje de él, yo ya percibía en todo mi cuerpo esa sensación explosiva y contundente, esa sensación de logro: ¡estoy en Sudáfrica! Puedo llegar tan lejos como yo quiera, los límites solo están en mi mente.

Y ya estando aquí recordé por qué es que me embarco en estas aventuras por el mundo. Porque es la forma que encontré para expandir mis límites, es mi forma de contactar la aventura, es la forma en la que tomo distancia crítica, literal, para poder observar a distancia mi vida y definir si voy por el camino que me gusta o si es momento de girar algunos grados, y porque es la mejor forma que he descubierto para conocerme y seguir construyendo la mejor relación conmigo.

Suena descabellado, quizá para algunos, sé que para mi madre sí lo es. Sin embargo, para mí no hay mayor gozo que recorrer el mundo para llegar a mí y continuar expandiendo mis límites.

¿Y si expandes tus límites?

¿Y si…sí?

 

 

 

 

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