El Gozo de contar contigo

Este año volví a realizar un viaje sola. Me fui muy lejos. Nuevamente mi entorno me preguntaba ¿Con quién viajas? Y al responder que sola, la sorpresa y el “cuídate, por favor” surgían de inmediato, más por el destino. Al menos como me conocen ya no me miran como si no tuviera con quien viajar. Como te conté en este post (Viajo para sufrir y además llegar a mí). En esas dudas pre-viajeras yo misma me cuestionaba ¿qué necesidad de hacer esto sola?

Si has sido lector recurrente de este blog, sabrás que escribo mucho de actividades en solitario. Independiente de que hable de viajes, de cenar solo, o de una forma de vida, es más bien un tema de ¿cómo es mi relación conmigo? Algunas veces estando acompañada, incluso de muchos, me he sentido sola y hasta desolada ¿Te ha pasado?

Creo que eso viene, al menos en mi caso, de no estar conmigo o de hasta estar peleada. Con el paso de los años he aprendido que la única relación que tendré a lo largo de toda mi vida es conmigo, todas las demás personas andan de paso. Ahora, eso no garantiza que cuente conmigo, que me vea, que me lleve bien, ni que me guste.

A lo largo de mi vida he pasado épocas en las que no he contado conmigo, en las que me odio, si odio, o como explicar el que me critique, hable mal de mi o me exprese horrible de la forma de mi cuerpo. También por períodos en los que me he ignorado, tiempos en los que no me alimentaba a mis horas, no dormía lo suficiente o a pesar de estar cansada seguía sometiendo a mi cuerpo a jornadas imparables.

He ido aprendiendo de a poco a conocerme, a reconocer que hay partes de mí que me gustan y otras con las que convivo desde otro lugar, he ido aceptándome con mis claroscuros, a empezar a gustarme para llegar a amarme. Si, ha sido un proceso, tal y como lo es con otras relaciones.

Y es que por el mismo entorno de crecimiento nadie nos enseñó que somos la persona más importante de nuestra vida, por supuesto. Así, sin falsa modestia ni egoísmo, y es que no hay otra forma de darles a otros lo que no sabemos darnos a nosotros. Si yo no sé tratarme bien, ¿Cómo trataré bien a otros? Si yo no soy compasiva y amorosa conmigo, no puedo serlo con otros.

Me parece que lo mejor que le puedo aportar al mundo es ser una persona en paz conmigo misma, esa paz que viene de conocerme, aceptarme y amarme. Así, contando conmigo para mí.

Y quiero ser clara, no es mi intención promover el estar solo como la mejor forma de vida. Por supuesto que transitar acompañada es hermoso. Ese acompañamiento de la pareja, los hijos, la familia, los amigos, es enriquecedor. Solo que creo que, si tú no eres buena compañía para ti, es complicado que lo seas para otros.

¿Y si gozas contar contigo?

¿Y si…sí?

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