Está bien no estar bien

Para mí el principio de año es complicado. El mes de enero no es mi mejor mes y quizá es el periodo en el que frecuentemente entro en crisis. Ayer, por ejemplo, el primer lunes del mes, pasé un día terrible, en el sentido de que no tenía energía ni ganas para hacer nada, lo único que me apetecía era acostarme a ver una película.

Es probable que a otras personas les pase igual, entre el trajín de las fiestas y festejos, amaneces a un nuevo año con todas esas presiones del entorno, esas de ahora si cumpliré metas, haré ejercicio, aprenderé un idioma y un largo etcétera. Esa energía de la que todos se contagian y luego se desinflan en el famoso blue Monday.

A mí además se me junta con la proximidad de mi cumpleaños que es a inicios de febrero, lo que hace que el arranque del año calendario sea lento, complicado y hasta un poco atormentado por mis propios pensamientos al respecto.

Esto me ha sido cíclico, solo que este año en lugar sumirme en una actitud de recriminarme por sentirme así o tomar decisiones alocadas, como en el 2012 que en un arranque compré un vuelo a la India para irme por 5 semanas con un grupo de desconocidos (de la cual no me arrepiento je) decidí escribir sobre de ello e indagar un poco más para ver de qué forma puedo transitar de una forma más amable conmigo, digo si me pasa cada año, mejor estar preparada.

Primero los pensamientos: he decido no atormentarme con juicios sobre cómo me siento, es una etapa y pasa, la experiencia me lo ha mostrado. Este es mi tiempo de bajar la velocidad, es un tiempo de acomodar y reflexionar. Esto de inmediato me ha generado tranquilidad. Está bien no sentirse bien, esa idea falsa de siempre estar al cien y de buenas es irreal, todos transitamos por las distintas emociones y a veces nos quedamos un poco más en algunas.

Orden afuera, orden adentro: no tengo mucha energía, pero arreglar cajones y sacar lo que no uso es una actividad que yo disfruto, siempre hay una mejor forma de acomodar la ropa o los platos, este es un buen momento para mover la energía y compartir con otros lo que yo no estoy ocupando. Y además me da un poco de pila para hacer otras actividades.

Cerrar mi año, quizá para el resto del mundo vaya tarde, tradicionalmente se hace en diciembre, más en mi caso me hace más sentido utilizar estas semanas para recapitular aprendizajes y aciertos del año, así como empezar a planear mi siguiente año de vida.

Moverme: sin presiones de objetivos por las comidas navideñas. Caminatas, yoga restaurativa o escaladora, disfrutando la movilidad de mi cuerpo, solo por el gusto de darle la actividad física que necesita, sentirme mejor y generar energía positiva que me acompañe en este periodo.

Ver películas, escuchar música y podcast positivos que me sumen en esta etapa. Justo recordé el episodio “Trastorno afectivo estacional” del maravilloso podcast de Ana Arizmendi, el cual escuchar justo ahora me ha traído mucha paz, mismo que te recomiendo ampliamente, ese o cualquier otro episodio.

¿Y si eres amable contigo?

¿Y si…sí?

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