Cómo elegir un destino de viaje

Cuando la gente descubre mi pasión por viajar, casi siempre, su primera pregunta es ¿cómo le haces? a lo que respondo que como Contadora soy muy organizada en mis finanzas, además con un trabajo estable desde hace 20 años, 25 días de vacaciones al año y que viajar es mi prioridad, me es posible hacerlo frecuentemente.

La siguiente pregunta casi siempre es ¿cómo eliges el destino?, esa respuesta es un poco más elaborada, por lo que aquí te comparto algunas de las ideas que tomo en cuenta:

Primero los sueños: desde pequeña había escuchado a mis papás y abuelos hablar de su viaje a Europa, en los años setentas en México era el destino por excelencia, por lo que al pensar en mi primer viaje más allá de Norteamérica (que era lo que ya conocía) mi vista estaba en cruzar el charco, a los 23 años y con mis propios recursos me lo cumplí.

Después los intestinos: jeje bueno, yo así le llamo a esa emoción que te jala a algún lugar. Acá es importante hacerle caso a los instintos, aquello que te mueve y que es compatible contigo, sin importar si no es un destino común y es tu primer viaje, tengo un amigo que el primer lugar internacional que visitó fue Turquía o como yo que una vez que conocí Europa Occidental tenía claro que quería conocer Egipto y la India, en ambos las emociones y el sentimiento de cumplirme me acompañaron todo el viaje.

Planes compartidos: cuando armo plan de viajes con amigos o familia, entre todos decidimos que lugares visitar, puede que ese destino no sea mi primera opción, pero como en todas las relaciones hay que platicarlo y llegar a algún acuerdo. Gracias a mis amigas viajeras Clau y Adri conocí Turquía, un destino que no estaba en mis planes y que disfruté mucho hacerlo en compañía de ellas.

Oportunidad: a veces el destino es el que te elije y tu solo debes dejarte llevar. Varios de mis viajes han surgido de forma espontánea, mi amigo May con su agencia Recreación del Ser me contagió para llegar a Petra, la verdad es que yo no tenía contemplado esos lugares, al menos no en los momentos que surgieron.

Expandir tus límites: imaginar que es posible llegar a esos destinos que nunca pensaste conocer, pero que si lo crees lo creas, aunque surja de la idea de alguien más, así llegue al Tibet e hice mi primer safari en Sudáfrica.

Mi mejor consejo viajero sería que al decidir un destino contactes con la emoción y la experiencia que quieres vivir. Yo he descubierto que en realidad no es que imagine conocer una ciudad, sino lo que creo que voy a experimentar, como en el caso de Egipto que era ver con mis propios ojos las pirámides y sentirme como aventurera al estilo Indiana Jones, ese fue mi motor para concretar el viaje. O la emoción que experimenté al llegar a Moscú en la que sentí que mi abuelo me acompaño todo el camino, a pesar de que el partió de la tierra mucho años antes de yo ir a ese lugar. (hasta platiqué con él)

Y sabes… cuando has decido con toda la emoción ese destino al que quieres ir, tu mente se abre a las posibilidades para llegar a él.

¿Y si te animas a viajar?

¿Y si…sí?

2 thoughts on “Cómo elegir un destino de viaje

  1. Que lindo leerte, soy fiel creyente que hay destinos que te llaman, casi que suplican “te quiero acá”; ese proceso de elección del destino conjuga esa magia donde la emoción, la curiosidad, la intención y sobretodo la disponibilidad plena (esa que escapa de tiempo y dinero, que tiene mas de Alma) se alinean para que estemos allí. Los viajes compartidos contigo se han manifestado como parte feliz de mi Destino, los agradezco y lanzo la firme intención al Universo para seguir andando juntos por esos rumbos de Dios… ¡love you!

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