A propósito de la edad y de envejecer

Me gusta mucho caminar, por placer, ejercicio o como una forma de meditar. Cuando camino con un objetivo extenso de kilómetros y mi cuerpo empieza a sentir el cansancio y mi mente flaquea pensando en que ya no puedo más o que es momento de claudicar, sacó mis audífonos y escucho la canción Moves like Jagger de Maroon 5. Entre el ritmo y la alusión a Mick Jagger agarro un segundo aire, que me revitaliza y me permite alcanzar mi meta.

Y es que independientemente de la letra de la canción, el imaginarme la vitalidad de este hombre, que a los 75 años ofrece conciertos de 3 horas, anda de gira por el mundo y se mantiene fiel a su  estilo personal de baile, francamente me inspira.

Seamos realistas, en el colectivo, cuando pensamos en una persona de esa o más edad, nos imaginamos a alguien retirado, moviéndose con lentitud, vistiendo de colores obscuros. Pero yo creo que si en el mundo existen personas como Mick o como Iris Apfel deber ser porque cada uno elige como envejecer y como vivir esa etapa de su vida.

Me parece que el reto principal está en las creencias y en los deberías. En esas ideas que el mundo nos ha implantado sobre como debe ser este proceso, como debemos lucir y hasta como debemos comportarnos. Y no solo me refiero a un tema físico, a ese donde ahora la balanza se está inclinando al otro lado y se promueven las cirugías para no mostrar una sola arruga o se presume que pasados los 50 sigas teniendo el cuerpo de una adolescente.

Es más bien un tema de justo medio, en el que aceptemos el proceso por el que estamos pasando, viviendo y disfrutando cada etapa, en la forma que cada uno elijamos, sin comprarnos las ideas de otros. Y me parece que esa es la clave: que sea una decisión, que el proceso no nos tome desprevenidos y sin darnos cuenta cumplamos las expectativas de otros. Que pensemos en él y planeemos cómo queremos vivirlo.

Yo empiezo a pensar en ello y en trabajar por asegurarme de que mi mente no envejezca, que contrario a lo que dicen se flexibilice día con día, como para incorporar nuevas creencias de cómo lucir en los siguientes años, creencias a las que yo llegue por conclusión y no porque otros me impongan. A imaginarme como una vieja llena de energía, viajando por el mundo y viviendo en gozo.

¿Y si decides cómo envejecer?

¿Y si…sí?

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