A veces las estructuras colapsan

Que triste y desolador lo que le pasó ayer a la catedral de Notre Dame, es sin duda una gran pérdida para la humanidad. Al ver las imágenes de la aguja y el techo caer pensaba que a veces las estructuras, incluso las mas antiguas, bellas y fuertes colapsan. Según los reportes iniciales la parte medular de la construcción se mantuvo y habrá posibilidad de reconstruirla.

En mi más reciente vista a Antigua, Guatemala estuve en la catedral de Santiago que sucumbió ante un temblor hace muchos años. Sin algunas paredes y sin cúpulas aún hay pedazos de la construcción en el suelo. De a poco y lentamente la han ido reconstruyendo. Curiosamente lo que más llamó mi atención fue el espacio donde tienen en observación algunos de los pedazos caídos, ahí formados cada uno de ellos están siendo observados a detalle para identificar de donde cayeron y si son útiles en la reconstrucción.

Ambas historias las veo como un símil de la vida, como en mi caso que en estos momentos mi propia estructura ha colapsado.  Al menos así es como me siento al terminar mi etapa laboral en un empleo en el que estuve por más de 20 años y empezando una etapa emprendedora que no tienen nada que ver con volver a la vida conocida de oficina.

Los colapsos en las construcciones pueden venir de un temblor, un incendio o una guerra. En nuestra vida de una terminación laboral, un divorcio o una enfermedad. Después de las cuales, y si así lo decides, toca reconstruirnos de a poco, revisando las piezas para determinar con que nos quedamos y que ya no usamos en la nueva construcción.

Habrá perdidas, por supuesto y algunas muy valiosas como el arte de Notre Dame. En mi caso algunas que aún no he identificado, eso sí confiando en que lo que se va es lo que en este momento ya no tiene cabida en mi vida.

¿Son momentos malos? Yo no los calificaría así, al menos no en mi caso, cuando tenemos la capacidad de ver más allá, estos momentos nos ofrecen la oportunidad de rediseñarnos de una forma más apropiada a los seres que somos en el presente, con toda la experiencia acumulada. Por supuesto que existe tristeza hacia lo que le estamos diciendo adiós, pero también hay alegría por lo nuevo que estamos construyendo.

Es tiempo de crear una nueva estructura que durará lo que tenga que durar. Hasta que un nuevo evento llegue a colapsarla y nos indique que es tiempo nuevamente de reconstruir, me parece que de eso se trata la vida.

¿Y si te reconstruyes?

¿Y si…sí?

Si tus estructuras han colapsado y quieres iniciar la etapa de reconstrucción este es un buen momento para hacer Coaching de Vida, escríbeme aquí si quieres que te acompañe en este momento de tu vida o quizá si quieres pasar un fin de semana de reinvención te interese participar en este taller.

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