Cambios, cambios

Si lo único constante en la vida es el cambio, ¿Cómo es que le tenemos tanto miedo? Nos pasamos la vida persiguiendo metas y cuando las alcanzamos nos aferramos a quedarnos en ellas. Cuando obtenemos el trabajo, la casa o la relación perfecta, nos ilusionamos con que permanezca igual en el tiempo. Incluso, por empeñarnos en que no cambie nos olvidamos de disfrutar el presente, tal y como se encuentre y antes de que cambie.

Adquirí mi primer iPod por allá del año dos mil tres, maravillada porque en un aparato del tamaño de la palma de mi mano pudiera almacenar toda la música que me gustaba, incluyendo la del placer culposo jeje. Fiel a mi personalidad armé todas las listas imaginables, mis preferidas: las de viaje con lo que marcaba la tónica de este.

Compré montones de canciones, le invertí bastante dinero, además que cada vez que salía una nueva versión del iPod me lo compraba. No imaginaba salir de casa sin él… hasta que llegó Spotify, con una pequeña cuota mensual tengo más música que la que puedo desear y la puedo escuchar en cualquier dispositivo.

Años esperé a que Apple lanzará una nueva versión con pantalla más grande, este año que lo hicieron, para mí ya es tarde, lo he reemplazado y mi iPod ahora está arrumbado y rara vez ve la luz, entre otras cosas porque solo contiene música vieja que no siempre quiero escuchar.

Creo que en estos tiempos en que todo va muy rápido y que lo que hoy damos como vigente, es posible que en un futuro próximo se convierta en irrelevante y que cuando reaccionemos sea demasiado tarde, como la historia del Ipod, se vuelve crucial armarnos de herramientas que nos permitan transitar por ellos con mayor fluidez.

El miedo a dejar de percibir un sueldo mensual me ató a mi trabajo corporativo al menos los últimos tres años que pasé ahí, el temor a que las cosas fueran distintas me aferró a un lugar que era cómodo, pero en el que ya no crecía ni aportaba mucho. Hoy que finalmente me dieron el empujón, estoy contenta y tranquila, ahora miro posibilidades donde antes no las imaginaba y conozco de primera mano muchas historias de formas distintas de percibir ingresos.

Por alguna extraña razón nuestra mente está acostumbrada a que un cambio nos llevará en la dirección de que las cosas se pongan mal, cuando muchas veces el cambio nos lleva de estar bien a estar mejor, solo que el miedo no nos lo permite creer.

Además, si nosotros no somos los mismos que hace un par de años, justo un cambio es una forma de actualizarnos a la nueva versión de nosotros que transita por el mundo.

¿Y si fluyes con el cambio?

¿Y si…sí?  

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