Yo contamino

Hasta no hace mucho nunca me pregunté a donde iba toda la basura que produzco. Me encargaba de separar lo orgánico, y con ello me sentía tranquila de estar contribuyendo. Por fortuna el camión recogedor pasa todos los días en mi colonia, así que parecía magia como desaparecía y sentía mi conciencia en paz.

Es interesante como la información sobre la basura giró a mi alrededor, pero como mi foco no estaba en ella, no le puse atención. Seguro muchas veces la leí, pero sin implementar o hacer cambios, solo ocupó espacio en mi disco duro (cerebro), curioso, igual pasa con el crecimiento personal.

Cada vez que veía basura tirada en la calle me molestaba, no podía creer que existieran personas que aún la tiran de forma indiscriminada, pero al juzgarlos a ellos, sin darme cuenta, me estaba colocando en una posición de superioridad, yo que separo la basura y no la tiro en la calle, pero no me daba cuenta de que en otras formas yo también contamino.

La verdad es bien sencillo dejarle la responsabilidad al gobiernos o a las industrias, exigir desde la comodidad de mi computadora que existan políticas públicas estrictas sobre los insumos que usan, los desechos y a donde los van a tirar, y yo seguir produciendo montones de basura en casa.

La campaña de “sin popotes” hizo que yo pusiera atención en lo que consumo y como contribuyo a contaminar el planeta, hace poco más de un año empecé a hacer cambios y para mi lista de #50enlos50tas me comprometí a reducir mi consumo de plástico.

¿Es poco lo que hago? Sabemos que cada grano de arena cuenta, esta es una tarea y decisión de todos los días, de convertirme en una consumidora consciente e investigar cómo se produce lo que consumo, que si hay empresas que no se preocupan por lo que contaminan yo puedo decidir comprarles a las que si lo hacen, puedo consumir productos con menos empaques y de productores locales, salir con mi botella metálica y muchas cosas más de las que me estoy informando e implementando cambios.

Y como todo en la vida, es cuestión de cambiar nuestros hábitos, entre los que yo he incorporado están:

  • Usar bolsas de tela para comprar frutas y verduras.
  • Llevar mis bolsas para las compras en super mercados o tiendas de ropa.
  • Comprar artículos a granel como chía, nueces y almendras.
  • Usar pilas recargables.
  • Usar desodorante de piedra natural de alumbre (que amo).
  • Usar la copa menstrual.
  • Dejar de consumir refresco y con ello montones de botellas de plástico.
  • Dejar de pintarme el cabello (por eso de las canas)

Además, el beneficio en muchos casos es doble, con algunos de estos cambios mi cuerpo se está viendo beneficiado al dejar de consumir o consumir productos amigables a mi organismo.

Ahora que lo tengo en mi radar sigo buscando formas de cambiar para generar menos basura, acabo de comprar el champú y acondicionar en barra, el cepillo de dientes hecho con semillas de aguacate, la fibra de silicón para lavar trastes y esponja de silicón para maquillaje, pronto les cuento como me fue probando estos productos.

Así estoy contribuyendo para contaminar menos que antes.

¿Y si contaminas menos?

¿Y si…sí?

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