Pasajero amable

Decía Mark Twain que “Si quieres conocer a una persona viaja con ella”. Con toda mi experiencia viajera aún me sorprendes ciertas reacciones de los pasajeros, particularmente en un avión, ante cualquier eventualidad, desde un retraso en el vuelo, una maleta que no cabe o una turbulencia, pero lo que más me impresiona son los malos modales de muuuchos viajeros, ver cosas como:

  • Personas platicando a todo volumen con el compañero de junto o de varias filas atrás y que la conversación se escuche aún y con los audífonos puestos.
  • Moverse en su asiento como si vinieran solos, patear el asiento de adelante, jalar con rudeza el respaldo del otro para levantarse o empujar a alguien cuando caminan por el pasillo.
  • Ponerse la back pack y moverse como si no la trajeran, no saben la cantidad de veces que he tenido que esquivarlas al pasar cerca de mi nariz a punto de golpearme.
  • Levantarse al baño y pasar por encima de los pasajeros de junto, así, sin avisar ni pedir permiso para que la gente amable se levante.
  • Comer con el asiento reclinado, y uno atrás hacer malabares, como si el espacio de los asientos no fuera pequeño para tener que comer con la ensalada en la cara.
  • Venir en pasillo o ventanilla y usar el descansa-brazo del asiento de en medio o, peor aún, sacar el codo y enterrártelo sin inmutarse.
  • Querer salir del avión antes de que hayan salido las filas previas a las suyas, si tienen prisa compren un boleto de primera o si tienen una conexión avísenle al auxiliar del vuelo y a los otros pasajeros para que les den el paso.
  • Dejar el baño sucio, es increíble como en un vuelo largo el avión queda como si hubiera pasado un ciclón.
  • Hacerle platica al pasajero de junto y a pesar de las respuestas con monosílabos y ponernos los audífonos, insistir en tener una conversación.

El avión y el tiempo que pasamos ahí, es una extensión de nuestra existencia, en mi opinión viajar es sinónimo de incomodarse, nada está bajo tu control (bueno en vida la tampoco, pero a veces nos hacemos la ilusión jeje), y todo puede cambiar o alterarse en cualquier momento, controla tu temperamento, de nada sirve que le grites los sobrecargos o a las personas del mostrador. Si eres de mecha corta, como le decimos en México a los que a la menor provocación se alteran, tomate algún relajante para que te ayude en lo que llegas a tu destino.

Viajar es ponerte a prueba, sobre cómo vas a reaccionar a situaciones inesperadas y conocer como las soluciones, como en la vida misma, no es lo que te pasa, sino que haces con ello. Un aeropuerto es el lugar ideal para conocer más de ti, mm una razón más para viajar.

¿Y si eres un pasajero amable?

¿Y si…sí?

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