Llegar al gozo

Hoy llegué a la isla del gozo, el camino fue largo, no solo por las horas de vuelo, conexiones, tiempo y dinero, sino por lo que requerí previamente para concretarlo, desde conocer su existencia, cuando empecé a trabajar con el Gozo como eje rector de mi propuesta de Coaching no tenia ni idea de que existía, creo que la misma inspiración que me llevo a conectar con él fue la que condujo a descubrir que es una isla en el mar Mediterráneo, después integrarlo a mi plan de #50enlos50tas, lo que requirió una travesía alocada por Panamá, Guatemala, Ecuador, Croacia y Montenegro para que fuera mi país cincuenta.

Una vez que aterrice en el aeropuerto de La Valeta en la capital Malta, me tuve que trasladar a la estación del Ferry a unos 35 minutos, (en un taxi que venía a una velocidad que hasta una chilanga como yo venia con el Jesús en la boca) para cruzar un pedazo de mar y desplazarme otros treinta minutos al departamento desde donde hoy escribo.

En un símil de la vida, llegar a vivir en gozo tampoco fue sencillo, implicó un camino de conocimiento y aceptación. Si eres lector asiduo del blog habrás leído que hace tiempo era una compañera de viaje infernal y que pase años llevándome muy mal conmigo, literal fueron tiempos de dormir con el enemigo.

No hubo varita mágica ni hada madrina que convirtieran mi vida en un viaje de gozo, fue trabajo genuino y profundo, terapias psicológicas y alternativas, cursos, talleres, libros, largas conversaciones con amigos, vinoterapias, Coaching y alguna que otra lectura de cartas, al final el asunto era conmigo y ahí fue donde entendí que tocaba cambiar paradigmas, perdonar, construir y reinventarme de acuerdo a mi propio guion de vida.

El Vivir en Gozo no es que me encuentre en un estado de alegría perpetua, tengo momentos tristes, algunos de enojo, llanto, frustración y todo el rango de emociones que tienen mala fama, no hacerlo sería negar una parte de mi, existen conflictos con personas a mi alrededor y conmigo, pero ahora, esos no me definen ni me detienen, en la mayor parte de los casos me retan a indagar, a darme cuenta y tomar lo bueno de cada experiencia.

De tanto aprendizajes el que más me gusta es que cuando algo no está funcionando, me vuelco en mi a ver qué pasa conmigo, ya se que no es culpa del tráfico, él gobierno o mi familia, soy yo y lo que de mi emana, me hago responsable y ahí genero los ajustes.

No es casualidad que este viaje me llegue en el tiempo que decidí reinventarme, me parece una consecuencia lógica de lo vivido, en el momento en que le dije -SÍ a la vida- con la totalidad de mi ser, cuando me convertí en mi mejor compañera de viaje y me sentí a gusto en mi propia piel, empecé a vivir en gozo y a disfrutar la vida, ahora me toca descubrir como se vive en la isla del gozo.