Me quite un peso de encima

La idea de abrir este blog rondó en mi cabeza por varios años, incluso con los primeros post escritos y el concepto general definido lo seguía pensando. Una de las cosas que más me detuvieron fue lo que mis familiares y amigos iban a pensar de mí, el famoso qué dirán.  

Desde pequeña aprendí que la opinión de los demás era importante, a veces, hasta más que la mía. Entiendo que darle peso a la opinión de mis padres fue natural en la infancia y que en el camino de independencia tocaba darle más peso a las mías, pero no sucedió así, de hecho en algún punto el mismo poder se lo concedí a los compañeros de clases, los vecinos y hasta extraños, no con la misma fuerza, pero con la suficiente como para limitarme.

La llegada a los cincuenta junto con mi trabajo personal me ha traído, entre muchas cosas, la paz de estar a gusto conmigo y con ella quitarme de encima el peso del qué dirán, puedo ver con claridad que algunas cosas que antes me preocupaban y hasta quitaban el sueño, hoy ya no me importan.

Tardé tantos años en aprobarme que hoy me niego a ceder ese terreno conquistado. En ocasiones todavía mi propio inconsciente me traiciona y lo he encontrado presa del qué dirán, por fortuna me descubro en ello y cambio la dirección de mis pensamientos.

Soberbia dirán algunos, pero como todo en la vida la fórmula mágica es el justo medio, el famoso equilibrio, por supuesto que escucho las opiniones de otros sobre mí, pero ahora las analizo, filtro y tomo lo que hará bien incorporar a mi vida, pero ya no me desboco o descoloco pensando en el qué dirán.

El costo de dejarnos llevar por el pensamiento de otros es alto, el riesgo es perdernos y renunciar a lo que genuinamente queremos en aras de vivir la vida que alguien más nos imponga, lo sé porque muchos años viví a merced de ello, una existencia gris y sin gozo.

Mi negativa de volver a pintarme el cabello y lucir mis canas, usar bikini en la playa cuando mi cuerpo rompe con todos los estándares de belleza actual son de mis mejores ejemplos de que lo que piense al respecto es más valioso que lo que digan los demás.

¿Y si retas el qué dirán?

¿Y si…sí?

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