¿Me escuchas?

En un receso de clase un compañero empezó a platicar conmigo, la pregunta obvia dado el contexto donde estábamos fue ¿qué escribes?, lo escuchaba con mucha atención ya que me contaba de su blog y los temas que lo motivaban, me parecía interesante compartir con alguien con quien pensé teníamos coincidencias, tras un par de intervenciones mías en las que siempre me quitó la palabra para contarme de su experiencia me quedé callada escuchándolo.

Desde pequeña he tenido una gran capacidad de escucha, de la buena, no de cuando están esperando para quitarte la palabra o adueñarse de la conversación. Soy de las que pone atención con oídos, mente y corazón, de las que confirmo que estoy recibiendo el mensaje, hago preguntas sobre el asunto en cuestión y pasado un tiempo puedo preguntarte cómo vas con lo que me contaste o retomar el hilo donde lo dejaste (una ventaja de ser introvertida). Incluso con el Coaching he logrado profesionalizarla sirviendo mejor a mis clientes.

En la actualidad me está siendo complicado encontrar personas que escuchen, pareciera que la mayoría tienen una gran necesidad de expresarse casi sin importar el interlocutor (supongo las redes sociales no ayudan con esto). Y cuando lo llegan a hacer no ponen atención porque están pensando qué responder y llevar el tema a ellos, a veces hasta me dan ganas de preguntarles ¿me escuchas?

Me preocupa que nos estamos perdiendo unos de otros y el impacto de esto en nuestra sociedad, si la calidad de nuestras relaciones está ligada de la calidad de nuestras conversaciones, como estableció Rafael Echeverría, sin darnos cuenta estamos abriendo brechas que repercuten en la convivencia.

Estamos perdiendo la capacidad de otorgarle nuestra atención a otra persona, sin distraernos con el celular por el placer de conocer y entender al otro, de aprender de sus experiencias y con ello danzar al ritmo de una conversación que permita un intercambio real de ideas y sensaciones que nos permita estrechar lazos

Sé que me estoy alejando de alguien cuando he dejado de conversar con esa persona, no hay mejor forma de conocer a alguien que escuchándolo, al hablar expresamos como somos, la selección de palabras que usamos dice mucho de quien la emite, cuando tengo interés en otra persona escucharlo en una forma de demostrárselo.

Los temas de la conversación son también relevantes, no es lo mismo hablar de las noticias o de memes que contar de nuestros pensamientos y emociones, calidad le llaman. Por eso me gusta tomarme el tiempo para conversar con alguien y bailar en un diálogo que fluye en un balance perfecto entre escuchar y hablar.

¿Y si escuchas?

¿Y si…sí?

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Author: Coach Adrix

Life Coach, Coach Ejecutivo y Team Coach - Viajera empedernida - Embajadora del Gozo n

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