La vida no está en pausa

El domingo celebramos a mamá, a solicitud de ella nos reunimos en una videollamada, la primera de su vida; a sus setenta y nueve años se ha adaptado a estar en casa continuando con sus actividades habituales. Mis temores de que no pudiéramos interactuar estando en tres lugares distintos se disiparon al verla contenta y al frente de la conversación a lo largo de las tres horas que estuvimos conectados.

El haberla celebrado ajustándonos a las circunstancias me mostró una vez más que la vida en esta cuarentena no está en pausa, la forma en la que estábamos viviendo fue la que se puso en pausa y quizá hasta en punto final, es posible que esa normalidad, a la que estábamos acostumbrados, ya nunca sea igual.

Por supuesto que dada el peso de la fecha era impensable no festejarla, había que encontrar la forma de hacerlo, así como los que han celebrado sus cumpleaños o graduaciones en estos meses, pero ¿qué hay en lo pequeño o cotidiano?, quizá en estos días y por lo que estamos viviendo se nos ha estado olvidando celebrar esos triunfos o avances que se producen en lo cotidiano.

Esta etapa nos ha retado a movernos de lugar en un montón de cosas, la rutina habitual se vio interrumpida y hubo que adaptarnos, lograr hacer ejercicio en casa, acompañar a las tareas de los hijos, cocinarnos o hasta encontrar nuevas formas de divertirnos sin salir son los triunfos de ahora que vale la pena reconocer.

Me gusta la energía de la celebración, en ella hay mucho de reconocer lo que SI hay y hemos logrado además de conectarnos con el presente. Ante la ola de malas noticias es posible que no andemos con ánimo de festejar, sin embargo, no sería justo para con nosotros ignorar nuestras propias circunstancias, y no hablo de hacer grandes fiestas basta con algún sencillo ritual de reconocimiento.

Yo estoy celebrando mi post número 150, ciento cincuenta veces en las que me he sentado frente a la computadora a escribir alguna reflexión en lo cotidiano, he escrito 66,658 palabras (algo así como el libro que terminé hace unos meses), celebro las letras escritas y que a lo largo de este tiempo he mantenido este compromiso, aún en los días en que las palabras no surgen y me toca poner una detrás de otra hasta lograr algún texto, mi ritual para festejar será sentarme frente a una copa de vino a apreciar todos los aprendizajes que me ha dejado esta aventura del blog que inicié hace dos años y diez meses, ¿tú qué celebrarías?

¿Y si celebras los pequeños detalles?

¿Y si…sí?

Si has puesto tu vida en pausa es quizá momento de evaluar si “coaching para el gozo” en sus cuatro etapas: mirarte, reconocerte, arraigarte y expandirte son para ti, escríbeme para averiguarlo aquí.

Te comparto el vídeo de la semana pasada.

El gozo en tiempos adversos – También tengo miedo

Author: Coach Adrix

Life Coach, Coach Ejecutivo y Team Coach - Viajera empedernida - Embajadora del Gozo n

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