No extraño viajar

No extraño viajar

Pasé un tercio del año pasado viajando. En poco más de tres meses conocí 11 países y volví a algunos de mis lugares favoritos. Y aunque este año no tenía planes de seguir a ese ritmo es muy probable que, en vísperas del otoño, ya estuviera rumbo a un nuevo destino.

La vida y un bicho tenían otros planes para todos. Un cambio tan drástico que, aunque hubiera podía imaginar pasar un tiempo sin tomar un avión o carretera, jamás se me hubiera ocurrido que ni siquiera saldría de mi casa.

Quizá en otro momento esta hubiera sido una situación que me pusiera en jaque. Sobre todo, en esos años en que viajé para escapar de una rutina que padecía y en la que me sentí tan incómoda conmigo que era complejo habitar en mí.

Por fortuna esta situación adversa me agarró cuando me gusta pasar tiempo conmigo y disfruto de la vida que he construido. He visto a mi alrededor personas padeciéndola, y no solo por los retos económicos y de salud que se nos han presentado a todos. Porque esto vino a confrontarles su vida que no les agrada y de la que estaban acostumbrados a evadirse.

Me atrevo hablar así de claro y fuerte porque yo he pasado por ahí. En mi caso la comida y el peso fueron los grandes distractores con los que intenté ocultarme de mí y escudarme para no hacer modificaciones. Y en algún punto hasta acabe sumando a la lista mi trabajo corporativo que terminó siendo una buena fuente de insatisfacciones.

En mis tiempos más álgidos no atiné a pensar que pudiera revirar la situación. Mientras más culpé al entorno de mis desgracias menos respuestas y oportunidades de cambio encontré. Cuando empecé a hacerme cargo de mí logré, de a poco, cambiar mis circunstancias y salir de ese obscuro lugar en el que me había colocado. No fue un camino fácil ni corto, ni solo por pensar positivo que sucedió. Detrás hubo trabajo, lágrimas y acciones.  

Se que muchos extrañan la vida como era antes, pero mientras más pronto empiecen a aceptar que las cosas son distintas y que a todo lo que nos ha confrontado el bicho hay que ponerle atención, más pronto podrán comenzar a trabajarlo, adaptarse y colocarse en un mejor lugar.

¿Me gustaría seguir viajando? Sin duda, pero te confieso que en estos meses que he pasado sin hacerlo no lo he extrañado ni estoy urgida por volver a ese trajín. Si algo ha sido claro y contundente en estos tiempos es que mientras menos me aferre y más fluya más pronto podré continuar en la dirección en que el aire lleve a las velas de mi barco sin afectar mi propio rumbo.

¿Y sí dejas de resistirte?

¿Y si…sí?

Justo la semana platicaba de cerrar ciclos. Te comparto el vídeo

Author: Coach Adrix

Life Coach, Coach Ejecutivo y Team Coach - Viajera empedernida - Embajadora del Gozo n

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