
Hace seis años, a los 50, colgué el gafete corporativo que llevé por más de veinte abriles en una reconocida firma de Relaciones Públicas Internacional. Ese día, que tanto había soñado, por fin llegaba. Y no, no fue una escena de película donde todo finaliza con abrazos y una caja de cartón llena de recuerdos. Fue más bien un revoltijo entre miedo, emoción y una pizca de “¿estaré haciendo lo correcto?”. Y ahí empecé a descubrir lo que nadie te dice sobre cambiar de profesión.
Ese momento fue una consecuencia natural de algo que llevaba años gestando y lo que no imaginaba ese día es que cambiar de profesión era mucho más que renunciar a un empleo. Y que hay algunas otras cosas que nadie te dice y que te voy a contar:
- El cambio no empieza con una renuncia, empieza con una verdad incómoda
En mi caso, la verdad fue simple pero dura: ya no era feliz en mi trabajo. No fue un arranque como otros que tuve (y que son habituales en el mundo corporativo), fue un claro ejercicio de conciencia en el que me descubrí agotada de repetir el mismo ciclo año tras año. No era cuestión de cambiar de empresa… necesitaba algo mayor. En el que me dedicara a una actividad profesional más alineada a la persona en la que me había convertido. - Necesitas enamorarte de lo que sigue
Por fortuna, entre la contabilidad y las juntas eternas, dediqué tiempo a curiosear en otras disciplinas. Y así, un día, el coaching tocó a mi puerta. Me inscribí en una certificación, sin grandes expectativas. Pero ahí fue el punto de inflexión, me enamoré de esta profesión y me dije que algún día me dedicaría 100 % a ella. Y ese fue el primer paso para empezar a diseñar mi segundo aire profesional. - Reinventarte sin plan es como lanzarte sin paracaídas
Soñar con libertad es lindo, pero no paga las cuentas. Tienes que ponerle estructura. Así que me armé un plan: visualizando el estilo de vida que quería llevar, elegí emprender online para tener libertad geográfica y de tiempo. Luego vino lo más incómodo pero necesario: las finanzas. Hice cuentas, recorté gastos, armé un fondo de transición. Empecé a tomar decisiones pequeñas, pero constantes, que me acercaran a esa vida que anhelaba. Reinventarse no es un salto al vacío. Es una construcción paso a paso, con conciencia, intención y mucha disciplina. El plan empezó a tomar forma. Pero eso no significa que fue fácil porque: - Hay cosas que nadie te dice (y que deberías saber)
Con el tiempo y la distancia, ahora comprendo con mayor claridad ciertos aprendizajes que al inicio no lograba discernir:
Esto toma tiempo (más del que imaginas)
Renunciar fue solo el punto de partida, no la meta.
La verdadera reinvención empezó al día siguiente, cuando me desperté sin agenda, sin jefes… y sin el rol que durante décadas me había definido. Ahí descubrí que la reinvención no es un evento, es un proceso. Uno que se construye día a día, con decisiones, dudas, aprendizajes y, sí, también con tropiezos. No es una línea recta ni tiene un final claro. Es más parecido a una espiral con subidas y bajadas.
Dejar una identidad duele
Pasar de “la contadora de empresa internacional” a “la coach por su cuenta” se sintió como bajar escalones… hasta que aprendí que el éxito ya no lo tenía que medir por mi cargo o el sueldo, sino por el gozo de trabajar con quien quiero y diseñar mis días a mi manera.
El duelo es inevitable
Incluso si lo decides tú, vas a llorar. Vas a extrañar. Y eso está bien. Honrar lo que fuiste es parte de convertirte en quien puedes llegar a ser. Y que, si quieres avanzar, no hay de otra que vivir ese duelo.
- Todo esto me preparó para acompañar a otras mujeres valientes
Hoy, seis años después, celebro el día en que cerré una etapa para abrir otra más acorde a quien soy hoy. Porque si yo no hubiera atravesado ese proceso, no podría hoy acompañar a mujeres que —como tú, quizás— sienten el llamado de algo distinto, pero no saben por dónde empezar.
Así que sí: ¿Estás sintiendo esa incomodidad que no se quita? O ¿tienes una vocecita interna que te dice “hay algo más para ti”? Es muy posible que no sea una crisis más, sino una señal.
Si estás considerando un giro profesional, recuerda esto: Lo que nadie te dice sobre cambiar de profesión es que, aunque da miedo, puede ser lo más liberador que hagas en tu vida. Además de que te prepara para las reinvenciones profesionales por venir. Ya que a cómo va el mundo, las posibilidades de que tengas que hacerlo varias veces son muy probables.
Por todo esto este mes festejo que hace seis abriles dejé un trabajo corporativo y el mundo en el que estuve por más de 30 años.
¿Y si escuchas esa incomodidad?
¿Y si… sí?
