En defensa de la comodidad

La semana ante pasada asistí a un retiro de Coaching en alkalki  ubicado en Bacalar. El lugar es hermoso y cuenta con todas las facilidades para sentirte como en el paraíso, sin embargo aún y con las comodidades del lugar, el trabajo personal que realicé fue muy intenso y de alto impacto en mi vida, y por lo que escuche también en la de mis compañeras.

En un momento en el que estábamos sesionado en un bellísimo salón con altos techos de paja, yo acomodada sobre un “puff”  caí en la cuenta que estaba trabajando fuertemente con mis creencias y paradigmas en un ambiente muy cómodo; en ese momento me dije “de aquí soy” y hasta me anime a decir en voz alta al grupo que para mí la comodidad es un valor importante en mi vida.

En honor a la verdad no era la primera vez que me daba cuenta de ello, sin embargo si fue la primera vez que me atreví a decirlo en voz alta y compartirlo con otros. Anteriormente me había dado pena externarlo ya que va en contra de varios preceptos de la sociedad en la que crecí y más en el mundo del desarrollo personal en el que me he involucrado.

Frases como -nadie crece en la comodidad- o -ganarte el pan con el sudor de tu sangre-  me han acompañado a lo largo de toda mi vida. Pero hoy puedo reconocer que esas frases me acompañaron y ,lo digo en pasado, porque hoy en conciencia decido que sea distinto y acepto que esa es la forma en que a mí me gusta. Hoy no tengo el menor empacho en buscar activamente espacios y formas cómodas para seguir creciendo.

En defensa de la comodidadEn defensa de la comodidad, yo puedo avalar el como tener una vida con cierta estabilidad financiera y una familia funcional (en su disfuncionalidad) me impulsaron a buscar un significado y motor en mi vida, que aún y con conflictos que algunos calificarían de “no tan complejos” me he enfocado en resolverlos, salir adelante y crecer.

De hecho, hasta puedo decir que gracias a ese entorno cómodo es que tuve las oportunidades y recursos para hacer terapia, asistir a cuanto curso de desarrollo personal se me presentaba y hasta experimentar con hipnosis y constelaciones, todo ello en harás de ser una mujer más plena y feliz.

He aprendido que puede ser cómodo, puede ser bonito si de cada experiencia y reto saco lo mejor de mí, sigo aprendiendo y desafío mi zona de confort.

¿Y si buscas la comodidad?

¿Y si…sí?

Colorear me apasiona

Colorear mándalas me apasiona, puedo pasar horas escogiendo colores, dibujando líneas y coloreando formas, me pierdo en ellos, tal y como lo hacía cuando era niña, estoy segura que hasta saco la lengua cuando estoy coloreando, así como cualquier niño.

Me encanta que colorear se haya puesto de moda, a mí esta moda me permitió reconectar con esta actividad, recuerdo que en un café una amiga lo mencionó y corrí a comprarme un cuaderno. Primero empecé a hacerlo con colores, sentir la sensación de la madera, su olor, forma y lo que produce me emocionaba; después pasé a los plumones, me gusta que el color es más intenso, más fuerte como con más vida, cuestión de gustos.

Y un día sin darme cuenta pasé horas coloreando, totalmente concentrada en la actividad, desconectada del mundo, perdí la noción del tiempo y del espacio, ahora sé que a eso le llaman FLOW. (Si quieres saber más escucha este ted talk)

¡Colorear me apasiona!

Y de colorear de vez en cuando, pasé a hacerlo casi todos los días, me daba cuenta que por muy agitado que estuviera mi día, por más preocupaciones que rondaran mi mente, ese tiempo en el que pasaba coloreando nada de eso existía y mejor aún, cuando terminaba de colorear me sentía diferente, relajada, con claridad sobre algunas de esas preocupaciones y a veces hasta con respuestas para circunstancias adversas que no había encontrado en días, y esto pasaba sin que el tiempo que coloreaba estuviera pensando en ello, simplemente mi mente llegaba a la solución.

Lo mejor de colorear es que al terminar me siento contenta y  alegre y que con ese estado inicio mi siguiente actividad que puede ser escribir, hacer una llamada o salir a cenar y me doy cuenta que una actividad a la que le dedico unos minutos me genera una emoción que me dura mucho tiempo y contagia a la personas con las que me rodeo después de ella.

Y ahora en conciencia y con intención coloreo, uso esa actividad para, además del disfrute, generarme esa emoción positiva que me dura, recordé a un amigo Coach en una sesión que hablaba de lo positivo que es para el ambiente de trabajo que los empleados dediquen parte de su tiempo personal en actividades que les apasionen ya que eso impacta directamente en él y en otros, y sí, a mí me pasa.

¿Y si le dedicas tiempo a algo que te apasiona?

¿Y si sí…?

Mi equipaje me delata

Entre los retos más grandes a los que me enfrento cuando estoy a punto de viajar está el de hacer mi maleta. Y es que, entre otras cosas, la maleta varía dependiendo del destino, la duración del viaje, el clima y las actividades a realizar, los cuales son factores a considerar para aprovechar mejor un espacio que cada vez se hace más pequeño por las restricciones de las aerolíneas (a menos que estés dispuesto a pagar exceso de equipaje).

Recién descubrí que mi equipaje me delata, que basta abrir mi maleta para que me conozcan. En ese reducido espacio se concentran todas las pertenencias con las que contaré ante cualquier situación que se me presente en el tiempo determinado que dure mi viaje.  El qué llevo, como lo empaco y como me organizo en la habitación del hotel (y más si es compartida) evidencia mi forma de vida habitual.Mi equipaje me delata

A pesar de que cuento con una preselección de artículos y hasta ropa, para mí siempre es un reto empacar ya que lo importante se vuelve selectivo y dar espacio a la imaginación e improvisación se vuelve indispensable.

Entre los aspectos que oscilo están:

  • Aquietar a mi ser prevenido, ya sabes el exceso de ropa o artículos que empacamos “por si se necesitan”, que vendría siendo como un exceso de futuro por contemplar todas las opciones posibles.
  • La creatividad, cómo hacer combinaciones entre menos prendas para darle al atuendo un poco de variedad y no caer en la monotonía.
  • La organización, porque una vez que sabes qué vas a llevar, toca el acomodarlo en ese espacio.

Y es que hasta la vanidad entra en juego. ¿Será que puedo salir en todas las fotos con la misma ropa sin que eso me califique ante otros? Ya sabes, eso de estar pendiente del que dirán.

Las compritas viajeras, porque una cosa es lo que empacas de ida y otra cuando vienes de vuelta, más si eres de los que no resistes de contar con objetos del lugar que visitaste o de los que quiere traer regalos para toda la parentela.

¿Qué dice tu maleta de ti? ¿Qué tanto pesa tu maleta? Algunos incluso dicen que es un símil de nuestras vidas). La mía hoy diría: comodidad, practicidad, así como ligereza (confieso que antes no era así) y al final del día puedo confiar en que si algo se requiere ya veré como lo resolveré; en resumen cada día viajo más ligera. Y, aun así, mi reto personal es viajar por muchos días con solo una maleta que pueda llevar conmigo en la cabina del avión, es decir cada vez más ligera.

¿Y si viajas ligero?

¿Y si…sí?

 

Odio ser puntual

Tengo un terrible defecto: soy una mujer que llega a tiempo a sus citas sociales y de trabajo, manifestando una puntualidad a la que le llaman inglesa. Esto en mi país, en donde no es el común denominador, resulta casi como un defecto. Incluso he llegado a recibir elogios de que no parezco mexicana por mi puntualidad o, hasta me han felicitado por llegar a clases siempre en tiempo, lo que a mí me parece  terriblemente normal.

Seguramente ser puntual en otros países es algo natural y que además se disfruta. El tema es que en México por serlo la mayor parte del tiempo me toca esperar a que lleguen los demás y es que este gen que me obliga siempre a llegar temprano, el cual no estoy segura de donde me vino, provoca que incluso intentándolo no llego tarde.

Odio ser puntualEste tiempo de espera me ha generado un montón de cosas como, impaciencia, y enojo que me arruina la cita ya que cuando la persona esperada llega estoy de malas y con una carota. Dicho tiempo también me obliga a cuestionarme si mis amistades son las correctas o me pone en  el papel de víctima, asegurando que a los demás no les importa mi tiempo y puedo llegar al drama de expresar que no le importo a nadieeee, jeje.

Nuevamente, lo importante no es lo que me pasa sino lo que hago con ello, así que aquí me encuentro esperando a un amigo para cenar y en lugar de teorizar sobre porque los mexicanos no somos puntuales, estoy escribiendo las primeras líneas de esta entrada.

Dicen que si no puedes cambiar el paisaje cambia la forma de mirarlo y eso es lo que hago ahora. Sé que seguiré llegando a tiempo, esa es mi forma de conducirme y la verdad ni siquiera pienso en que la tenga que cambiar; lo que sí puedo hacer es ir preparada para las circunstancias, ya sea con un buen libro, con materiales de Coaching para trabajar o incluso hasta jugar una partida de scrabble en línea.

¿Y si cambias la forma de mirar?

¿Y si…sí?

 

Probando, probando

Casi siempre cuando tomo un taxi e inicia el viaje reviso la ruta con el chofer y, si es un lugar al que voy habitualmente, le pido que me lleve por donde yo conozco -que según yo es la mejor opción- A veces el conductor me dice que la aplicación le marca por otro lugar y yo le pido que la ignoré y siga mis instrucciones.

Recién me subí a un taxi y estaba por sugerir la misma rutina, sin embargo ese día iba cansada y sin ganas de dar instrucciones por lo que decidí soltar y ni siquiera pregunté por dónde iríamos. Curiosamente a mitad de camino el conductor me preguntó si era una buena opción y le dije que me parecía rara pero que estaba bueno probar.

Y así, sin darme cuenta, estaba probando algo distinto. Parecía una acción insignificante que, si no estuviera en constante ejercicio del Coaching, hubiera ignorado pero resultó que estaba confiando en otra persona (tal y como confíe con la línea aérea link) y además estaba a favor de probar algo distinto.

Probando (1)

Ya con mi atención plena el resultado fue positivo. La ruta era para llegar a casa de mis padres, la cual he recorrido innumerables veces de la misma forma, incluso en piloto automático aún cuando yo iba manejando.

Aquel  día, al tomar un camino distinto, me permití descubrir algo nuevo, resulta que recientemente abrieron un nuevo paso a desnivel que llevaba años en construcción y tuve la oportunidad de ver lo bonito que quedó. El camino estaba resultando tan placentero que hasta olvidé el cansancio y me puse a platicar con el chofer, haciendo mi recorrido agradable y con nuevos descubrimientos, así solo probando, probando algo distinto.

 ¿Y si  pruebas algo distinto?

¿Y si…sí?

 

No más propósitos de año nuevo

Ante la inminente llegada del fin de año observo que algunas personas han claudicado en el cumplimiento de sus planes e intenciones que se plantearon al inicio pero ya empiezan a pensar en sus propósitos para el año que empieza. Observo como lo hacen esperando que al replicar las campanas el 31 de diciembre se hiciera un borrón y cuenta nueva y mágicamente todos los propósitos que hacen al momento de comer las uvas se fueran a convertir en realidad.

Confieso que no solo lo observo, lo reconozco porque yo hacía lo mismo. Recuerdo que desde muy pequeña hacia mi lista (sí, soy una fanática de las listas) de propósitos para el año siguiente y continuaba haciéndolo por muchos años más, con la característica de que mis listas eran muy similares, lo que indicaba que en realidad no los había cumplido ese año pero seguro en el siguiente si iba a pasar.

No más propósitos de año nuevoEl asunto es que esas listas nunca estuvieron acompañadas de una estrategia ni estaban planteadas claramente, por lo que solo era una lista de buenos deseos que estaban condenados a repetirse año con año o, en su defecto, quedar en el olvido las primeras semanas de enero.

¿Y es que cuántas veces decimos que vamos a hacer tal o cual cosa sin ni siquiera reflexionar si eso es verdaderamente lo que quiero o lo que va conmigo, si está acorde con mi situación y realidad actual o en una de esas, son deseos que la sociedad, mi trabajo o familia esperan de mí?.

Pienso que cuando una lista de propósitos es tan larga, al menos doce como los meses del año, ni siquiera logramos enfocarnos en una actividad y hay tanto por hacer para lograr las doce que nos perdemos en algún momento del camino.

Y más aún, cuando la misma no tiene trazado un plan de acción que nos permita identificar los pasos a seguir, anticipando los posibles contratiempos y nos permita medir si las vamos cumpliendo para que no llegue la lista del siguiente año y nos demos cuenta que nada paso.

Por ello yo ya me comprometí a no más propósitos de año nuevo. Eso sí, me planteo un par de metas y de acuerdo al Coaching determino mi plan de acción lo cual me ha dado muchos mejores resultados.

¿Y si te planteas metas?

¿Y si…sí?

¿Cómo defines tu año?

Se termina el año y muchos ya están haciendo planes para el siguiente. Es común que pensemos en celebrar la llegada del año nuevo y en ocasiones dejamos de lado hacer una pausa para ver que pasó en el que está por acabar y no habló en términos del recuento de los eventos sino en cómo es que lo vivimos.

Independientemente de que tu entorno pueda definir el año como____ (en mi caso dicen complicado) toca más bien definirlo de forma personal, porque a pesar de que las circunstancias generales aplican para todos, el asunto es como lo viviste tú en particular.

Si a mí también me tembló (A mí también me tembló), si la economía estuvo volátil, si la situación en el país y el mundo se percibió compleja, aun así para mí este 2017 ha sido uno de los mejores años de mi vida, por lo que  lo defino como un año de plenitud. Me parece que para llegar a esta definición aplica una de mis preguntas favoritas ¿Qué aprendí de esto?  Y yo aprendí a verme, saberme y amarme, comprendiendo que solo estando bien conmigo puedo estar bien con mi entorno y puedo ofrecer algo positivo al mundo.

En mi caso lo pleno de este año no va en función de cuánto dinero gane o a cuantos lugares viajé, tiene más que ver con que es el año donde mejor he convivido conmigo, donde me siento más a gusto siendo yo, donde profundice en mucha amistades de tiempo atrás e hice nuevos amigos, donde los retos que se me presentaron me hicieron detenerme en el camino, trabajar en ellos y salir adelante más fortalecida. Es quizá el año en que más he reído y disfrutado, en donde formé menos juicios y vi con más compasión.

¿Cómo defines tu año_

El 2017, como a muchos, me reto en muchos niveles y lo mejor es que me sentí a la altura de esos retos. También puedo decir que ha sido un año en que me cumplí muchas metas (como este blog) y percibí crecimiento en casi todas las áreas de mi vida.

Sin embargo nada de esto califica mi vida como perfecta, solo es un paso más en el camino ya que toca seguir trabajando en mi cada día porque la vida se construye de instantes. ¿O no?.

¿Y si defines tu año?

¿Y si…sí?

PD: si quieres contar con apoyo para hacer tu cierre de año escríbeme a adrix@coachadrix.com y te comparto gratuitamente la guía “Cerrando mi año: para abrir hay que cerrar”.