Define tu palabra del año

Conforme se acerca el cierre del 2022 resulta inevitable darle una categoría a lo vivido y definir en una palabra el año. Y no es que los 365 días hayan tenido el mismo cariz, pero existen eventos que marcan la tónica. Algo así como la canción más sonada que de tanto escucharla marca el ritmo de tus recuerdos.

Por eso me gusta invitar a los lectores a que hagan conciencia de ello y definan en una palabra su año. Puede parecer descabellado, pero la verdad es que casi siempre la primera palabra que viene a tu mente… es la que es.

A mí este año me fue muy sencillo definir en una palabra mi año: claroscuros.

Un claroscuro es el efecto que se consigue cuando la luz y la sombra aparecen por igual y conviven juntas. Se usa mucho en la pintura y fotografía. Es un efecto en el que casi existe una porque está la otra. Ambas además son lo opuesto, por un lado, iluminación y por la otra, obscuridad.

Así lo defino. Como un contraste constante en el que estuve sintiendo de forma simultánea emociones opuestas: felicidad con tristeza, ambas con la misma intensidad.

En el mes de abril publiqué mi primer libro: “El peso de mi vida y… un poquito más” al tenerlo en mis manos comprendí porque dicen que es como parir un hijo y eso que yo no he tenido ninguno. El gozo que experimenté me hizo llorar al grado de que en la editorial algunos empleados pasaron a ver si estaba bien.

Y sí, me encontraba extasiada por ese gran logro. No obstante, al mismo tiempo mi gatita Becky agonizaba y tras 17 años juntas la acompañaba en sus últimos días con una tristeza infinita, también llorando. Fueron tiempo extraños en lo que varias veces me limpié el maquillaje corrido por el llanto para luego sonreír con sinceridad para hablar del libro. Ella fue mi primera mascota y solo tras su llegada comprendí que esos animalitos se convierten en parte de la familia y que su partida duele tanto como la de cualquier ser querido.

Pasada la mitad del año me encontraba en un lugar muy muy lejano, en verdad lejano, Hvanneyr, Islandia (punto si lo puedes pronunciar). Me hospedaba en una granja a la que llegamos tras horas de manejar cuando me llamaron de México para avisarme que mi hermana menor estaba muy delicada en el hospital. Visitar Islandia fue un sueño acariciado por varios años y ha sido, por mucho, uno de los mejores viajes de mi vida. (Aquí te conté de ello)

El viaje fue alucinante lleno de experiencias desafiantes. Muchas de ellas al aire libre, lo que, tras el confinamiento me hizo sentir que volaba para luego de golpe, con la llamada de mi familia, bajarme a sentir un gran dolor que se sumó a la impotencia de estar lejos.

Después me enfermé en Nueva York y a mi regreso descubrí que era COVID por lo que me confiné mientras a mi padre le realizaban una intervención quirúrgica y mi hermana volvía al hospital. Casi al tiempo que seres queridos pasaron a otro plano antes de lo deseado.

Casi para finalizar vino la FIL en Guadalajara y la oportunidad de presentar mi libro en la Feria más importante de habla hispana. Otra vez la emoción fue dual ya que al mismo tiempo acompañé a mi hermana en su tratamiento.

Estos son solo algunos ejemplos en los que pareciera que las alegrías han sido tan grandes como las tristezas, claroscuros.

Reconozco que me ha sido complicado transitar este año. No soy la única. Por todos lados escucho que muchos han pasado por situaciones retadoras que los han sacudido y que se han sentido muy intensas.

No niego que lo que hemos pasado ha sido fuerte. Sin embargo, creo que una de las razones de haberlo sentido con tanta intensidad tiene que ver que venimos de un confinamiento. Que estamos ignorando las heridas emocionales de haber vivido con miedo, encerrados en incertidumbre y que en aras de volver a conectar con la libertad post bicho nos estamos empeñando en ocultar.

Al menos en mi caso así se siente. Como si mi cuerpo quisiera a través de las experiencias de este año dejar salir todo eso que se quedó sin expresar. De ahí que se hayan sentido con tal magnitud. El tiempo dirá, ya que los balances de año cambian de acuerdo con las nuevas experiencias.

Deseo que tú 2023 sea gozoso y que en un año estemos hablando de una palabra que lo defina tal y como tú quieras que sea.

Author: Coach Adrix

Soy Coach Adrix, te acompaño a conectar con tu segundo aire profesional,

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