
Entre los correos que recibo con frecuencia hay una pregunta que se repite: qué se necesita para reinventarse profesionalmente después de los 40tas. Me lo preguntan como si hubiera alguna condición especial o gen que se requiera para hacer el cambio de profesión a esa edad.
Muchas de las veces esperan que, como experta, les diga sí, tú lo tienes y lo vas a conseguir. Pero no funciona así, al final de cuentas la reinvención es en sí una habilidad que en la medida en que las vas ejerciendo cada vez se te hace más sencillo.
De hecho, tú ya te has reinventado, pero quizá lo has olvidado. Cada cambio en tu vida que implicó un rumbo diferente es una reinvención, como escoger una carrera, tu primer trabajo, mudarte de país o casarte.
Así que mi respuesta es la misma: todas tienen los elementos para hacerlo. Lo que toca es activarlos y ponerlos al servicio de tu reinvención profesional ahora que pasas de los 40tas.
Eso sí, contar con algunos de estos te va a facilitar el camino:
Autenticidad: Conocerte a ti misma es clave para tu reinvención. Si no te conoces no sabrás hacía donde quieres ir, qué quieres conseguir y que atributos tienes para hacerlo. Esta es la brújula que te guiará en tu camino de cambio de profesión. Para trabajarla empieza por reconocer tus habilidades, gustos, intereses y talentos actuales. Pregúntale a tu entorno que ven en ti y cómo te ven en un futuro.
Curiosidad: Ese interés por explorar nuevas ideas, conocimientos y experiencias. La curiosidad te permite mantener la mente abierta y activa, a la vez que te hace más creativa. Esta habilidad es imprescindible para conocer todo lo nuevo que está surgiendo en el mundo y prepararte para los cambios que se están dando. Para fomentarla puedes leer libros, ver documentales, asistir a cursos, leer de tecnología (te recomiendo a link), escuchar a las nuevas generaciones y preguntar sin temor.
Mentalidad de crecimiento: Es esa capacidad de creer que puedes mejorar tus habilidades y competencias con el esfuerzo, la práctica y el feedback. Una mentalidad de crecimiento te ayuda a ver los obstáculos como oportunidades de aprendizaje, a aceptar los errores como parte del proceso y a buscar nuevos desafíos que te hagan salir de tu zona de confort. La mejor forma de activarla es saliendo y exponiéndote a nuevas experiencia y retos. De preferencia en áreas desconocidas.
Red de apoyo: Construir y mantener una red sólida de contactos puede ser la diferencia entre un cambio profesional exitoso y uno desafiante. La red te va a ayudar a ampliar tu visión, tu aprendizaje y tus posibilidades. El camino de la reinvención puede ser muy solitario y poco comprendido en entornos tradicionales, busca a otras mujeres que como tú quieren un giro profesional a tu edad para inspirarse y apoyarse mutuamente. Cultiva relaciones auténticas y busca mentores que te guíen en este viaje de transformación.
Marca personal: Dice un conocido escritor que la marca personal viene a sustituir al curriculum vitae. Y aunque suene como algo muy complejo o de estos tiempos, no es otra cosa que el conjunto de atributos que te diferencian y te hacen única en el mercado laboral. Tu marca personal debe reflejar tu propósito, tu valor añadido y tu estilo. Para crear tu marca personal, toca definir tu misión, visión y valores, comunicar tu mensaje con claridad y construir tu reputación en línea y fuera de ella.
Como ves lo que se necesita para reinventarse profesionalmente después de los 40tas no son habilidades especiales. Todas las aquí mencionadas las puedes cultivar. Eso sí, no lo dejes al azar, traza un plan para que avances y no se quede en un sueño sin concretar.
¿Y si trabajas en tu reinvención?
¿Y si…sí?
