Reinvención profesional: elegí irme y también me dolió

Una de mis mentoras me dio el pésame cuando decidí dejar el coaching del gozo de ser tú, la propuesta con la que inicié mi camino fuera del corporativo. Y sí, había algo que despedir. Tenía cursos, alumnas y muchas horas de trabajo e ilusión puestas en ese proyecto.

Curioso: nadie me dio el pésame cuando dejé el corporativo. Y mira que me hizo falta.

Había pasado treinta años ahí. Salir implicaba despedirme de una rutina, de una forma de trabajar y de una identidad construida durante buena parte de mi vida.

Hoy, cerca del Día de Muertos, pienso en esas despedidas que casi nunca reconocemos. Las de etapas que elegimos terminar, aunque hayan sido valiosas.

Como la decisión fue nuestra, damos por hecho que deberíamos estar felices. Yo también me lo exigí.

Había planeado salir, pero no despedirme

Llevaba años preparando mi salida del corporativo. Ya me había formado como coach, tenía clientes y había trabajado para abrir esa puerta. No me fui una mañana por un arrebato. Había razones, deseos y un proyecto detrás.

Por eso me desconcertó sentirme tan mal después. ¿Cómo podía estar atorada si por fin estaba haciendo lo que quería? ¿Por qué dudaba tanto de una decisión que había pensado durante años?

Llegué a extrañar cosas que antes ya no me gustaban. Eso era lo más confuso. ¿Ahora resultaba que quería volver a aquello de lo que había deseado salir? Empecé a cuestionarme si había idealizado mi nueva etapa.

No le había dado espacio al duelo. Estaba ocupada intentando avanzar, pero llevaba conmigo una despedida pendiente. Había cambiado mi trabajo; entender todo lo que esa salida significaba me estaba tomando más tiempo.

Extrañar lo conocido me hizo dudar del rumbo

Desde el corporativo podía explicar quién era, qué hacía y cuál era mi lugar. Había una estructura que llevaba años habitando. Fuera de ella tenía que tomar decisiones distintas y construir otras referencias.

Mirando hacia atrás, veo que extrañar lo conocido no bastaba para concluir que quería regresar. Necesitaba distinguir qué echaba de menos: ¿la actividad, la rutina, la seguridad, el reconocimiento?

En aquel momento, todo parecía venir en el mismo paquete.

Además, me juzgaba por sentirlo. Si yo había elegido irme, ¿con qué derecho estaba triste o confundida? Como si tomar una decisión por voluntad propia me quitara el permiso de vivir lo difícil que traía consigo.

Hoy puedo reconocer que quería cambiar y también necesitaba despedirme. Darle lugar a ambas cosas me habría ayudado a entender mejor lo que me pasaba, sin usar cada día complicado como prueba de que había elegido mal.

Otra despedida en mi reinvención profesional

Tiempo después me costó mucho dejar el coaching del gozo de ser tú. Había cursos y alumnas. No estaba soltando una ocurrencia: estaba revisando algo que había construido y a lo que había dedicado trabajo.

La decisión llegó después del análisis y de preguntarme a quién quería servir. Fui reconociendo mi deseo de acompañar a mujeres de 40+ en su reinvención profesional. Ese enfoque tenía sentido para mí, pero elegirlo implicaba dejar otro atrás.

Cuando mi mentora me dio el pésame, reconocí que había una pérdida. Podía estar convencida del cambio y sentir tristeza por lo que terminaba. No tenía que borrar el valor de aquella etapa para justificar la siguiente.

Darle lugar a lo que termina

Comparto esto porque sé lo desconcertante que resulta desear algo durante años y, al conseguirlo, preguntarte por qué te sientes fatal. Yo confundí parte de esa incomodidad con dudas sobre lo que quería.

Si estás viviendo algo parecido, pregúntate: ¿qué extraño?, ¿qué sigo queriendo cambiar?, ¿de qué necesito despedirme? Las respuestas pueden ayudarte a entender qué estás viviendo antes de decidir tu siguiente paso.

En Recalculando ruta, mi sesión individual, te acompaño a ordenar esas preguntas, reconocer qué quieres conservar y definir cómo continuar. Te llevas un mapa de ruta para orientar tus acciones.

Yo elegí irme. También me dolió. Reconocerlo me habría permitido acompañarme mejor mientras construía lo que venía.

Author: Coach Adrix

Soy escritora y Coach de vida. Me especializo en acompañar a mujeres que, después de los 40, deciden reinventarse profesionalmente y escribir un nuevo capítulo profesional en su vida.

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