Canas libres

Hace seis meses que no me tiño el cabello. No recuerdo cuando fue la primera vez que lo hice con el propósito de ocultar las canas, pero al menos llevaba doce años haciéndolo.  A lo largo de mi vida experimenté coloreárme el cabello por puro gusto, hasta llegué a ser rubia (que me lucia más como amarillo pollo) pero en algún momento se convirtió en una “necesidad” en mi vida.

Conocí el color del cabello de mamá cuando ella tenía más de setenta, edad en la que decidió dejar de usar tinte. Aún y con el temor de que descubriera que tenía la cabeza blanca, prácticamente toda su vida adulta se había teñido el cabello, fue común que yo escuchara que las canas no te hacen lucir arreglada.

Tampoco ayudaba la idea de que las canas son sinónimo de envejecer en las mujeres, porque !que interesantes se ven los hombres¡ , así que cuando descubrí que algunas de ellas se asomaban en mi cabeza y que arrancármelas ya no era opción (además de que dice que te salen más ja) empecé a usar tinte para ocultarlas.

Y sin darme cuenta me convertí en esclava de mis propias ideas, al principio acudía al salón a que me tiñeran el pelo, pero cuando cada mes tenía que pasar unas tres horas decidí cambiarme al clásico paquetito del supermercado, así al menos podría hacer otra actividad en lo que el tinte agarraba.

Odiaba descubrirme frente al espejo con la raíz de canas, así que el ritual lo tenía que hacer cada tres semanas (hasta viajando lo hacía), yo no iba a permitirme lucir fodonga (término mexicano para mujeres que se abandonan en su arreglo personal). Hasta me convertí en especialista en descubrir a quien ya le urgía el retoque de canas, ya sabes…uno juzga con la vara que se juzga.

El año pasado en una reunión virtual de coaches comentaban lo libre que se sentían de lucir sus canas, yo solo sonreí. Eso pasó justo cuando estaba definiendo mis #50enlos50tas, ya con la semilla sembrada en mi mente empecé a pensar en serio en ello.

Si yo pensaba que las canas eran sinónimo de envejecer y de fondongas estaba en chino que les permitiera ver la luz, así que lo que hice fue “resignificarlas” y ponerlas en la lista.  Para mi sorpresa esta fue una de las experiencias que causó más controversia, otras personas, que pensaban como yo, decían que iba a lucir desarreglaba y dejada de mí, ni las fotos desnudas o el tatuaje causaron tanta controversia.

Hoy luzco con mucho orgullo mis canas, mi cabello luce un brillante platinado con el que me siento muy a gusto, reté mi propia idea de las canas y hoy en mi mente representan sabiduría, crecimiento y hasta sensualidad. Y no soy la única, ahora veo con mucha frecuencia a mujeres iconos luciendo las suyas.

Dejé de ser esclava del tinte y me permití canas libres.

La idea de las canas es solo una idea y como idea puede ser cambiada. ¿Será que puedo retar algunas otras ideas sobre llegar a los cincuenta y envejecer?

¿Y si retas tus ideas?

¿Y si…sí?

4 thoughts on “Canas libres

  1. Hay tantos retos… que si ya no puedes hacer esto por la edad, que si eso que te gusta te hace daño… total, que cuando cruzas el mar de los 50’s, de lo que te das cuenta es de todas las ideas locas y prejuicios de todos contra todos.. se les olvida disfrutar su día a día agradeciendo lo que se ha ganado en experiencia y libertad

    También dicen… las canas son de ganas… pero de ganas de disfrutar mas de ti que de quedar bien con todo mundo

    Felicidades por las canas !!!

    1. Arthur, gracias por comentar, me encanta tu sabiduría y forma de ver la vida, a disfrutar mas! abrazos.

  2. Ay que ganas de atreverme!! Pero temo a la mirada desaprobatoria de mi “joven” marido… soy esclava igual que lo fuiste tú del retoque de raíces, y con el mismo proceso… pero tengo ya tantas que si las dejo de teñir en el inter que crece mi pelo, me voy a ver bastante descuidada. Soy esclava de mis ideas!!

    1. Rosa, lo sé, la idea de hacerlo distinto hay que asimilarlo de a poco,
      Y hacerlo cuando estés lista, abrazos!

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