Lo que sea que estás buscando, viajando lo encontrarás

Viajar es una de las pasiones más grandes que tengo en la vida. Viajar me ha cambiado la vida y sé que puedo sonar a cliché, pero es real, y por lo que leo y escucho comúnmente no soy la única. De hecho, hasta la ciencia ya ha arrojado estudios sobre los beneficios de viajar: reduce el estrés, salud cardíaca, creatividad, adaptabilidad, mejora la mente, etc.

Los beneficios son evidentes para todos. Sin embargo, creo que también cada viajero tiene sus razones personales para hacerlo. De esas razones también depende la intensidad que le pondrás a tus acciones para concretarlo. Como en mi caso los motivos para viajar tienen mucho peso dentro de mi vida, tal que me llevan a destinar una buena porción de mis recursos,  tiempo y te diría que hasta de pensamiento, ya que mi mente pasa una buena parte del tiempo pensando en ello.

De hecho, algunas personas se ríen de mi cuando hago comparaciones económicas en relación a este tema. Cuando alguien me cuenta que invirtió cierta cantidad de dinero en un concierto, un vestido o un auto, yo hago la comparación que con ese dinero alcanza para una noche de hotel en la playa, una escapada a Nueva York o visitar varios países.

Los motivos principales por los que viajo son dos: estar en el presente y estar conmigo. Ambos están siempre en cualquier viaje, no importa si es de un día o de un mes, si es a una ciudad cercana o al fin del mundo.

Yo soy una mujer de muchas rutinas. Todos los días me levanto a la misma hora,  empiezo mi baño por el cabello, uso la misma ruta para ir a trabajar, incuso en mi casa podría estar a obscuras que sabría dónde encontrar cualquier cosa que siempre las dejo en el mismo lugar. Me siento cómoda en este ambiente. Sin embargo, cuando eso se eleva a hacer las mismas actividades recreativas con las mismas personas de algo me estoy perdiendo y transito mucho tiempo en piloto automático.

Para mi viajar es casi un antónimo de rutina, casi nada transcurre igual, eso a mí me invita a estar en el presente, en estado de alerta, lo que me permite estar consciente de lo que ocurre a mi alrededor y ser capaz de maravillarme ante un hermoso atardecer o deleitarme con el aroma de una flor. Vaya, si de noche despierto hasta tengo que prender la luz para ver dónde está el baño.

Y además, al estar lejos de esa rutina también soy capaz de convivir con mis pensamientos, de poner atención a mi diálogo interno y de hasta incidir en él, esto incluso  si viajo acompañada, claro que si viajo sola esto se intensifica.

Y después de tantos viajes también he descubierto que ambos motivos para viajar los puedo realizar en mi vida cotidiana. De hecho, cada día trabajo para que así suceda ya que a diferencia de los viajes en los que ocurren de forma natural, acá toca recordarme que la vida fluye más rico en el presente y acompañada de mí.

Si a ti te gusta viajar, ¿cuáles son tus motivos? Lo que estoy segura es que lo que sea que estás buscando, viajando lo encontrarás.

¿Y si viajas?

¿Y si…sí?

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