Sin ganas

Sin ganas

Sin confundirme hablo de una sensación pasajera, cuando el sin ganas es una constante en la vida es momento de ver a un profesional y evaluar una posible depresión. Yo hablo aquí de esos días en los que mi cuerpo me pide una tregua para fluir, para procesar el cúmulo de emociones que traigo atoradas en este periodo de mi vida y que no me había permitido sentir.

El viaje interior

Parada en la mitad del mundo en el Ecuador latitud 0, con un pie en el hemisferio sur y otro en el hemisferio norte me sentí en mi centro y a gusto conmigo, de alguna forma la gravedad del lugar me ayudaba , pero siendo honesta conmigo reconocí que esa misma sensación la he tenido en otros momentos de mi vida.

Sonríe, sólo sonríe

Qué bonito llegar a un país y que cuando te bajes del avión todas las personas te reciban con una sonrisa y un “bienvenida a Guatemala”. Francamente eso lo pone a uno de muy buen humor, me hicieron sentir como si me estuvieran invitando a pasar a su casa. De momento no puedo recordar algún otro lugar donde me pasara algo similar.