Sin ganas

Sin ganas

Sin confundirme hablo de una sensación pasajera, cuando el sin ganas es una constante en la vida es momento de ver a un profesional y evaluar una posible depresión. Yo hablo aquí de esos días en los que mi cuerpo me pide una tregua para fluir, para procesar el cúmulo de emociones que traigo atoradas en este periodo de mi vida y que no me había permitido sentir.

Sonríe, sólo sonríe

Qué bonito llegar a un país y que cuando te bajes del avión todas las personas te reciban con una sonrisa y un “bienvenida a Guatemala”. Francamente eso lo pone a uno de muy buen humor, me hicieron sentir como si me estuvieran invitando a pasar a su casa. De momento no puedo recordar algún otro lugar donde me pasara algo similar.

Hoy cumplo 50 años

Durante años me sentí inadecuada, el tamaño de mi cuerpo, mis habilidades sociales, mi forma de relacionarme con otros hicieron que me escondiera de la vida. Esta misma sensación me provocó que me perdiera o evitara muchas experiencias, algunas de forma inconsciente y otras, en las que yo estaba convencida que no eran para mi.